casa del padreniño portuguesa
forajidos de leyendaurano y saturnola vuelta al mundo de un caracol
spanish tingleun pais entre dos aguasun flamenco en el real
sexteto en la carreteraguitarra de lutomusico, actor y personaje
espejo del almadoctor de la guitarraraices profundas
mejor persona que artistadicen de elno hay toque de retirada

Paco regresa a España y se instala en Madrid, junto a una familia que empieza a salir del suburbio y a mirarse al espejo del éxito. Más allá de los Chiquitos, él iba a llamarse Paco de Algeciras, pero también definitivamente Paco de Lucía, en homenaje a su madre, a quien no gustaba demasiado el flamenco sino los chistes verdes y las canciones de Manolo Escobar.  Paco graba con Ricardo Mondrego, que había formado parte de la compañía de José Greco, canciones iberoamericanas con la escolta de su hermano Ramón y, en solitario, coplas populares recogidas por Federico García Lorca. Él no concibe que la guitarra cabalgue sólo en solitario y busca una voz ventrílocua que la haga cantar: “A mí, de niño, lo que me gustaba era el cante. Pero era tan tímido que me escondí detrás de una guitarra” (Paco de Lucía). A lo largo de su carrera, Paco acompañará a cantaores tan diversos como Pericón de Cádiz, durante el homenaje que se le tributa en su ciudad natal, o Antonio Mairena, en La Unión, en 1974. Antes, su padre le pone en suerte el acompañamiento discográfico a un sinfín de cantaores, desde Fosforito a El Sevillano, El Lebrijano y otros de diversa enjundia. Hasta que llegó Camarón, pero esa es otra historia.

 

Junto a un jovencísimo Juan Peña “ El Lebrijano”, durante una gira internacional.

Durante los 60, Paco grabó junto a numerosos cantaores.
A Paco le gustaba el cante, pero se escondió tras la guitarra.
Acompañando a Pericón de Cádiz, durante el homenaje que que le tributaron en la capital gaditana.
Aquellas grabaciones junto a artistas como
El Sevillano o Juan el de La Vara le formaron como tocaor.

“Ahora hay una apertura en la que ya no hay tanto respeto a la pureza esa con la que nos tenían comido el coco los puristas, de que hay que cantar el cante de la Trini y el de Joaquín el de la Paula, y el de Manuel Torre, y el de Chacón porque eso es lo puro. Y lo que hagas nuevo no es puro, eso es ridículo”.

(Paco de Lucía, en declaraciones a Javier Primo, en 2001).

 

 
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