casa del padreniño portuguesapaco da el cante
forajidos de leyendaurano y saturnola vuelta al mundo de un caracol
spanish tingleun pais entre dos aguasun flamenco en el real
sexteto en la carreteraguitarra de lutomusico, actor y personaje
espejo del almadoctor de la guitarraraices profundas
mejor persona que artistano hay toque de retirada

En “Memoria del flamenco” (1978), Félix Grande reivindicó por primera vez de manera vehemente la primacía de Paco de Lucía en el reino de la guitarra flamenca. Bajo el epígrafe “El niño de la portuguesa” trazó las pautas de lo que ya era el músico y de lo que estaba llamado a ser. Esas claves las volverá a retomar Grande en su libro “Paco de Lucía y Camarón de la Isla”, al borde del año 2000. El primer biógrafo de Paco fue Donn Pohren, un aficionado estadounidense, devoto de Diego el del Gastor, quien llegó a subtitular su libro “El plan maestro”, en alusión a las supuestas intenciones del padre de los Lucía a la hora de que sus hijos aprendieran el arte de la guitarra. En 1994, Juan José Téllez firma su primera aproximación a la vida y obra del creador de “Entre dos aguas”, pero que ampliaría diez años más tarde con “Paco de Lucía, en vivo”. En 1999, en Estados Unidos y en inglés aparece “Paco de Lucía, a new tradition for the flamenco guitar”, de Paco Sevilla. Por fin, en 2004, aparece “Paco de Lucía, la evolución del flamenco a través de sus rumbas”, escrito por Diana Pérez Custodio como resumen de su tesis sobre ese mismo particular, el primer trabajo universitario de dicha índole que fue leído en España. Paco no ha leído buena parte de estos libros.

El estadounidense Donn Pohren firmó la primera biografía del maestro.

Portada del último libro de Juan José Téllez sobre Paco.

Cubierta del libro que resumía la teisi de Diana Pérez Custodio.
El escritor Félix Grande abandonó la guitarra cuando escuchó a Paco.

“Con la edad, cada vez son menos las opiniones que me importan; imagino que porque cada vez son menos las opiniones que me dan la medida real de cómo lo he hecho en la vida. Los aplausos, las críticas, las palmadas en el hombro…. Todo eso acaba por convertirse en un murmullo agradable, o desagradable, claro, pero sin demasiada repercusión. De mayor, ya sólo me importan las voces de unos pocos, las voces de mis raíces; la de mi padre, la de mi madre… o la de mi pueblo, Algeciras”.

 


 
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