casa del padreniño portuguesapaco da el cante
forajidos de leyendaurano y saturnola vuelta al mundo de un caracol
spanish tingleun pais entre dos aguasun flamenco en el real
sexteto en la carreteraguitarra de lutomusico, actor y personaje
espejo del almadoctor de la guitarraraices profundas
mejor persona que artistadicen de el

El tiempo no pasa en balde. Lo mismo aparecen goteras que igual es difícil el más difícil todavía de volver a renovarse: “Hasta cuando no toca al 100 por cien, toca al 90. Y aún así, sigue estando a una enorme distancia del resto de los guitarristas”, proclama Juan Manuel Gamboa.  “¿Hacia dónde va Paco de Lucía?”, preguntaba con cierta inquietud Norberto Torres en los 90.

Y el prestigioso Manuel Martín Martín quizá se precipitara a anunciar “el ocaso del patriarca” cuando empezó la gira de “Cositas buenas” (2004) con su nuevo grupo. Un álbum fresco, producido por el heterodoxo Javier Limón, con fuerte carga flamenca y en donde renovó a su flota: en años sucesivos, a las voces de Duquende, La Tana, Montse Cortés y Chonchi Heredia, se superpondrán las guitarras de Niño Josele o de Dani de Morón, el bajo cubano de Alain Pérez, la percusión de El Piraña o el mejor armonicista español, Antonio Serrano. Por lo demás, espacia las actuaciones y decide tomarse tiempo para disfrutar de sus hijos. Un indudable signo de sabiduría.

 

 

A partir del disco “Cositas buenas”, Paco renovó la formación musical que le acompaña en las giras.

Foto: Daniel Muñoz

El guitarrista toca en su casa de Toledo.

“No me voy a retirar.
Hay algo dentro de mí que no me deja, ese cabrón no me deja”

(Paco de Lucía)


 
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