casa del padreniño portuguesapaco da el cante
forajidos de leyendaurano y saturnola vuelta al mundo de un caracol
spanish tingleun pais entre dos aguasun flamenco en el real
sexteto en la carreteraguitarra de lutomusico, actor y personaje
espejo del almadoctor de la guitarra
mejor persona que artistadicen de elno hay toque de retirada

Difícilmente Paco pudiera explicarse sin el concertismo y la heterodoxia de Ramón Montoya. Pero él fue discípulo remoto del Niño Ricardo y de Sabicas. Difícilmente, sin embargo, podrá dejar escuela, aunque abrió de par en par las puertas del flamenco y de otras músicas a renovadas generaciones de guitarristas, entre cuyos nombres descuellan los de Vicente Amigo, Gerardo Núñez o Rafael Riqueni. A Paco, dicen, no se le puede seguir como maestro, sólo se le puede admirar como genio.

Gerardo Núñez busca en las raíces del toque y en la osadía del jazz.

Sin Ramón Montoya, que acompañaba a Chacón y a otros genios del cante, no se concebiría el concertismo de la guitarra flamenca.

Su sobrino Jose Mari Banderas ha llegado a acompañarle en algunas giras.

Agustín Castelló, “Sabicas”, le recomendó que no tocase falsetas ajenas.
Paco aprendió las falsetas de Niño Ricardo a través de su hermano Ramón de Algeciras.
Rafael Riqueni, un genio en el laberinto.
Vicente Amigo concilia el instinto de Paco y la razón de Manolo Sanlúcar.

"Yo, hasta que descubrí a Sabicas, pensaba que Dios era Niño Ricardo, y de alguna manera yo aprendí de su escuela y de su estilo, pero cuando conocí a Sabicas , me di cuenta de que en la guitarra había algo más. Con Sabicas descubrí una limpieza de sonido que yo nunca había oído, una velocidad que igualmente desconocía hasta ese momento y, en definitiva una manera diferente de tocar. A partir de aquí, no es que me olvidara de Ricardo pero sí pude añadir a mi aprendizaje la manera de tocar de Sabicas y la transformé para hacerla mía".

(Paco de Lucía)

 


 
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